6 de abril de 2013

Stephen King

Si el suspenso y la lectura se conjugan para crear relatos de los niveles más tétricos del entendimiento humano podemos decir que estamos hablando de un negocio que Stephen King conoce a la perfección.
Conocido por sus novelas de terror, este escritor proveniente de Maine es considerado en la actualidad como uno de los talentos más grandes en ese género. Cuenta con una capacidad desbordante de imaginación para elaborar situaciones y escenarios de los niveles más espeluznantes.
Con un estilo directo e informal, este escritor, que por un período de tiempo publicó bajo el seudónimo de Richard Bachean, busca tocar las emociones sobre los pensamientos.
La serie de títulos con las que cuenta nos exponen a los aspectos más escalofriantes del ser humano. La temática que aborda en cada uno de sus libros se centra en lo mundano, en historias de personas ordinarias con su propio mundo interior y su propia percepción del terror. Quizás es por esto que este escritor consigue generar miedo en el lector, ya que los personajes de los cuales habla son personas con las que uno se puede identificar. "La cosa más importante a la hora de generar suspenso es lograr la identificación con un personaje. Hay que tomarse el tiempo necesario y hacer que el lector se preocupe por los personajes de la historia" señala.
Su trayectoria le ha significado gran reconocimiento internacional, al punto que muchos de sus títulos son best sellers en todo el mundo y en el año 2003 recibió el National Book Award. Así mismo, no hay persona en el mundo que no haya tocado alguno de sus libros o haya visto alguna película basada en los mismos.
Las adaptaciones hechas a sus novelas han ido de la mano de grandes directores, como Stanley Kubrick ("El Resplandor"), y Brian De Palma ("Carrie").
Entre sus principales títulos destacan:
Carrie (1974), El resplandor (1976), La Zona Muerta (1979), Ojos de fuego (1980), Cujo (1981), La Torre Oscura (1982), Christine (1983), It (1986), Misery (1987), Cementerio de Animales (1988), Insomnia (1994), Pesadillas y Alucinaciones (1994), Desesperación (1996), La Milla Verde (1997), El cazador de sueños (2001), La niebla (2003), Corazones en la Atlántida (2003), La tormenta del siglo (2003), Posesión (2003), Cell (2006), La historia de Lisey (2007).

Gabriel García Márquez

Un 6 de marzo de 1928 en Aracataca, un pequeño y pintoresco pueblo de la costa atlántica de Colombia, nace Gabriel García Márquez, conocidos por muchos como Gabo.
El mayor de 12 hermanos, apenas con un año de edad, dejó a sus padres que se mudaron a Barranquilla para irse a vivir con sus abuelos maternos, el coronel liberal Nicolás Márquez, a quién el escritor consideró como la figura más importante de su vida, y su abuela Tranquilina Iguarán. Ambos "padres", dieron a Gabo, el ingrediente literario perfecto para ser de este un excelente escritor. El coronel le contaba con detalle sus experiencias militares, sin esconder ni mitigar la dureza de las mismas, haciéndolas lo suficientemente interesantes para que el escritor captara fácilmente la historia de su país, siempre influenciada por sus ideas y su ideología liberal. Por otra parte, la abuela Tranquilina fue la que puso el punto mágico, contándole historias fantásticas, de fantasmas, cuentos imposibles o leyendas improbables, que ella le narraba con absoluta naturalidad como si fueran la cosa más normal y real del mundo, como un aspecto más de la vida cotidiana. Probablemente por ellos y por la vena literaria de este escritor que muchas veces fue mencionado como uno de los padres del "realismo mágico", por sus elementos realistas pero también mágicos contados perfectamente.
El destino literario no bastaría con las historias de sus abuelos, pues antes de publicar su primera novela a sus 27 años: "La hojarasca" aquella donde expone los rasgos más característicos de su narrativa y que tardó 7 años en conseguir que algún editor quisiera publicarla, estudió derecho y periodismo en Barranquilla donde conocería a su mujer Mercedes Barcha; comprometido con los movimientos de izquierda siguió cercanamente la revolución cubana hasta su triunfo en 1959, siendo participe en la fundación de Prensa Latina, agencia de noticias de Cuba. Al tiempo, siguió con el periodismo pero su camino tomaría el rumbo de las letras, las novelas y más publicaciones que le darían el reconocimiento.
Como se mencionó, la mayoría de sus novelas fueron inspiradas por sus abuelos y su entorno; por ejemplo en "El amor en los tiempos del cólera", la historia de amor de sus padres fue la que jugó un papel relevante: un noviazgo mal visto por su abuelo materno debido a las ideas políticas conservadoras de su padre y su fama de mujeriego. Su madre fue alejada de su ciudad para evitar esta relación, pero su padre insistió mandándola mensajes y dedicándola serenatas hasta que consiguió el permiso para casarse con ella.
En "Cien años de soledad", la historia se basó en la casa de sus abuelos, en su pueblo, su país e incluso su continente. Refleja el espíritu de todos ellos y de sus habitantes.
Con "Crónica de una muerte anunciada" nos cuenta una historia real de amor y venganza; Márquez escribe esta historia en contra de los deseos de su madre, que no quería que la publicara porque muchos de sus parientes estaban implicados en ella.
En "Del amor y otros demonios", ambientada en la Cartagena de Indias del siglo XVIII, cuenta el amor irracional e imposible de un joven cura de treinta años y una pequeña criolla de doce, a quien conoce cuando le piden que la exorcice. Pero entre los títulos mencionados, su novela preferida es "El otoño del patriarca" una historia oscura sobre el absurdo viaje de un dictador solitario y grotesco. Para esta novela se inspiró en dictadores americanos y europeos, como Stalin o Franco.
Don Gabo forma parte de los escritores más reconocidos e importantes de nuestra historia literaria de América del sur; también, se le consagra como uno de los novelistas más influyentes en el ámbito de la literatura universal. Este junto al novelista y muy popular escritor peruano Mario Vargas Llosa, el argentino Julio Cortázar, los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes; García Márquez formó parte del grupo de escritores latinoamericanos que renovaron el mundo de la literatura contemporánea por los años '50 y '60, en lo que la industria editorial llamó el "BOOM" latinoamericano, debido a la explosión de ventas y el impacto que dicha literatura generó en el público lector.
Su popularidad le facilitó el conocimiento de muchas personalidades en el mundo de la cultura y de la política, lo que le llevó a actuar como mediador en las negociaciones de su país con la guerrilla colombiana. Fue capaz de vencer un cáncer linfático en 1999, pero esta experiencia le llevó a escribir sus memorias en su novela autobiográfica "Vivir para contarla". Pero sobre todo, más allá de las experiencias que vivió en su infancia, bachillerato y el cáncer supo dar cara al mundo literario con su mejor obra maestra: Cien años de soledad, una de las novelas más importantes de la literatura universal del sigo XX.

Frase de Paulo Coelho

Quiero compartir en esta oportunidad una frase de Paulo Coleho a manera de imagen.

3 de abril de 2013

Mi Amigo Leo

El siempre fue un ser misterioso. Aparecía en las noches, dentro mi almohada o me acompañaba a la hora del desayuno. Cuando almorzaba o cenaba nunca lo veía. Este era reemplazado por la comida y por su enemigo Ego.

Algunas veces creía que el había desaparecido de mi hogar cuando el ruido de la calle se filtraba en cada rincón de mi casa. Siempre ha sido tímido, silencioso, pero muy inteligente y observador.

Hasta en el trabajo estuvo conmigo. En ese trabajo de oficina que detestaba, pero que a él le parecía interesante. Solo supe su nombre cuando un día presa del aburrimiento decidí escribir sobre él.
Su nombre es Leo y ha sido parte de uno que otro relato que he escrito. Así es él de metiche, siempre mete sus narices donde no lo llaman. El dejó de visitarme hace dos años. Creo que se resintió conmigo cuando dejé de hablarle. Pero de un momento a otro tocó la puerta de mi cuarto. Entró y charlamos por horas.

Nadie puede verlo, solo yo. Sé que piensa, que le gusta y que no. A quién ama o amó y a quienes dejó de querer. El es sensible con todo el mundo, y aprecia a quien lo quiere de verdad, sin máscaras. El también es de carne y hueso, al igual que tú y yo. Tiene cerebro y es muy inteligente, aunque sin llegar a ser genio. Y su corazón es tan grande que muchas veces llega al suelo y lo han pisoteado. Pero el no se queja, yo lo hago por él.

En poco tiempo se expondrá más, a pesar de su extrema timidez, gracias a las redes sociales como facebook, twitter, etc. Por el momento eso es todo lo que tengo que decir de mi amigo Leo y disculpen la ortografía, el día de hoy mi amigo no está en casa para corregirme. Carita feliz. J 

10 de mayo de 2011

La Terminal de un Ángel

La lucha entre la obscuridad y la luz es eterna, digo esto porque no he visto el fin del camino aún. Cuando  veas el fin del camino, entonces eso significará que tú has salido victorioso de una pelea, en la cual no gana el mejor o peor, el bueno o malo, el ganador  simplemente será heredero de la corona, la cual tendrá espinas que atravesarán tu cabeza como alfileres.
Dolor y sufrimiento es el que deberás resistir porque esa es la corona del vencedor, ¿o acaso crees que la victoria siempre se gana con aplausos, celebraciones animadas y alegría? expresada con risas casi interminables. No siempre reimos  cuando triunfamos, no siempre la victoria esta acompañada de risas, al menos no la terrenal.
¿Has llorado de alegría, cierto? pero ¿Has reido alguna vez de la derrota de tu contrincante? ¿Has reido  de tus propias derrotas en la vida, al mirar hacia atrás? Es asi de contradictorio nuestro mundo (mundo espirirual), como contradictorias y complejas son mis palabras también. Solo el que sabe al menos pacialmente la verdad completa comprenderá entonces cuando ha llegado a la terminal, lugar donde se cruzan alegrías y llantos, amigos y enemigos, amor y desamor, lugar que no tiene nombre o cartel, lugar que no puede ser ubicado en mapa geográfico alguno.
Cuando llegamos a la terminal, aquel lugar invisible pero que podemos sentir, cuando lleguemos a el entonces será en ese momento cuando realmente comprenderemos que significa la victoria. El triunfo que hoy hayas conseguido esta lleno de alegrías y de llantos, las batallas que el ser humano lucha día a día son parte del camino hacia la victoria final.Pongo de ejemplo al arcángel que esta asociado a mi signo zodiacal LEO, puede sonar a blasfemia mencionar Leo y Arcángel San Miguel pero no me importa.
El Arcangel San Miguel , no es un mito, el es  uno de los siete arcángeles. El número 7. Número de la perfección y no 10 o 20 como creemos. Príncipe de los espíritus celestiales", "jefe o cabeza de la milicia celestial", como deseen llamarlo. El Arcangel San Miguel es solo un ejemplo de la lucha entre la luz y la obscuridad. Lucha que podría ser comparada a la que vivimos cada día.
El único "mapa" que tenemos para llegar a la terminal son las señales que nos deja la experiencia, grabada en el pasado irrepetible , las cuales aparecen como señales de tránsito escritas o dibujadas en la pista o cartel oxidado por el paso del tiempo. La mejor brujula para seguir nuestro camino eterno hacia la terminal es la pregunta, pregunta que puede variar cada día, pregunta que solo puede ser respondida por el viajero que eres tú. Yo simplemente soy un espectador de tu viaje interminable, al igual que tu eres espectador o espectadora de mi propio viaje.
Talvez lo que diga solo tiene sentido para mi o para muchos, eso refleja que no estoy seguro de cual es tu ruta. Y si digo que no conozco tu ruta,  no significa que no me interesa, si no todo lo contrario, pero la ley de la vida es seguir nuestro camino pero sin interrumpir el de otros.
Algunos caminos se cruzan en una terminal, encrucijada maravillosa, pero algunos caminos siguen rectos y paralelos y nunca se cruzan. Angel no soy, demonio tampoco, creo que soy ambos, o talvez ninguno, pero sea como sea los dos pueden existir en mi , como enemigos que pelean en mi alma.
Tengo una desventaja contra el demonio, en caso yo sea un angel, estoy solo en esta lucha pero tengo una ventaja , la cual es que mi corazón aún late. Tengo una ventaja contra el Angel si yo fuera el demonio, la cual es mi inteligencia malsana llamada locura además de mi frialdad al luchar.
¿Soy Angel o Demonio? Es una de las preguntas que guian mi camino. No sé si ganará mi angel o demonio, pero aún con la incertidumbre encima, me arriesgo apostar que cuando la lucha termine la victoria llegará y yo saldré triunfador.
Pd : El demonio fue un Angel Caido.


24 de abril de 2011

Lágrima

Lo que escribo es el resultado de un mal día. Un día en el cual mi corazón se llenó de veneno. Era una maldita y fría mañana de agosto. Ese día mi sensatez se fue a la mierda. Y por primera vez fui consciente que, con cada día que pasaba, la poca cordura que tenía se desvanecía poco a poco.
Las probabilidades de que esta enfermedad se aleje algún día de mí  son casi nulas. Mi enfermedad es mi cruz y con ella debo cargar probablemente el resto de mi vida.
Me llamo Andrés y sufro de trastorno maniaco depresivo, malditas  tres palabras que me dijo mi psiquiatra la primera vez que lo visité en su consultorio. Desde aquel momento mi cuerpo se comenzó a llenar de pastillas. Aún sigo engañando a mi mente con esta maldita dependencia a los fármacos para así poder controlar mi depresión. Pero aquel 9 de agosto, dos días después de mi primera consulta con mi psiquiatra, mi alma, mi mente y mi corazón se llenaron de una de las peores drogas, un fármaco autodestructivo, una droga llamada rencor.
Ese día de agosto discutí horriblemente con Alberto. Días después le comenté esto a una amiga y ella me dijo: “No te preocupes, todo se solucionará. Esto quedará en el olvido”. Esas palabras no fueron consuelo para mí.
No creo que la basura se deba barrer debajo de la alfombra para dejar limpia una casa. Mi hogar aquel día fue ensuciado con una tonta discusión con Alberto. Ni la mejor aspiradora del mundo podría haber limpiado tremenda suciedad llena de insultos de ambos lados. Sucedió en mi habitación y tuvo de testigos a mi madre y a mi sobrino Rafael de 8 años de edad. Vagamente recuerdo el motivo de la pelea. Pero si recuerdo a mi sobrino con el rostro de pánico y a mi madre gritando “Basta ya, por favor” mientras lloraba amargamente. Aquella era una bizarra escena, una discusión que se transformó en un pelea verbal entre Alberto de 36 años y yo de 33. Después de aquel incidente, nunca más volvimos a hablarnos. El rencor se apoderó de mí durante años.
Diez años después de aquel incidente, mientras Alberto era enterrado en aquel cementerio, Rafael me miró directo a los ojos y me dijo: ¿Tío, por qué insultaste a mi padre el día de mi cumpleaños? Busqué el cielo buscando culpar a Dios, culpé en silencio a mi enfermedad, contemple el suelo  buscando al demonio que se apoderó de mí aquel día. Y ahí, teniendo a mi sobrino y mi madre de testigos, además  de otros familiares, una pesada lágrima resbaló de mi rostro y cayó en  el féretro de mi hermano.
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